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lunes, 27 de julio de 2009

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Dejando que el dolor escape por la ventana...

martes, 5 de mayo de 2009

"El cambio es la única cosa inmutable..."

[Arthur Schopenhauer]

Ahora lo empiezo más ver más como una ventaja que desventaja, y aunque no fuese así, total.. El cambio ya está hecho. Yo no trabajo en el poder ejecutivo, legislativo ni judicial, ni en ninguna empresa privada o institución por la que haya sido contratado y cuyas oficinas, muebles, ubicación (e infinito etcétera) fuera decisión de otra persona (ese al que todos llaman "El Jefe"). Yo soy mi propio jefe y mi propio empleado, y lo mucho o lo poco que en "mi oficina" se ha (des)hecho ha sido por decisión propia. Luego entonces, cambiarme de domicilio legal, no fue una decisión tomada a la ligera. Incluso aquí, sí, en este Estado tan pequeño, no es cosa fácil. Pierdes el contacto con el entorno de tu anterior oficina para empezar apenas a comprender el entorno de la nueva, para después entrar en contacto con ese torno y quizá, en un futuro, ser parte de ese entorno. En mi antiguo despacho tenía muchas cosas "resueltas" en mi entorno.. Ahora tengo que empezar a ver qué tipo de rol se juega acá. Y es interesante.

Una de las razones por las que me cambié al nuevo Despacho, quizá la de más peso o la más importante, fue que en el antiguo me sentía... no insatisfecho, pero ya no del todo agusto, sobre todo porque la ausencia de mis compañeros (asociados al mismo) era cada vez más notoria, y en ocasiones, parecía que estaba solo en ese barco, o que sólo yo tenía que estar al frente de todo o en el timón. Me daba risa (por absurdo) que en ocasiones pasaba días enteros sin ver a mis propios compañeros, y empecé a sentir que lo que iniciamos con muchos anhelos y pocos recursos cada vez empezaba a ser menos importante para ellos. Sin embargo, existía también la posibilidad de que ellos estuvieran ad-hoc a las circunstancias y yo estuviera dando más importancia de lo normal a la oficina, y entonces sí, mi apreciación sería incorrecta. Así que durante un tiempo conviví con diversos amigos, conocidos, colegas socios otros Despachos y me di cuenta de que en casi todos había un nivel más o menos equitativo de importancia compartida para su oficina. En una de esas pláticas un amigo me dijo "Vente a mi Despacho, acá hay lugar..." Y me la pensé varios días. [ Las crisis son oportunidades de cambio ] Un día simplemente decidí que quería cambiarme y hablé con mis compañeros y les dije: "Me quiero cambiar con fulanito (así se llama de verdad) por esto, esto y esto" (expuse ventajas de costo, ubicación, entorno, distribución de espacios, posibles avances laborales, etc... - Omití mencionar todo sobre las anteriores percepciones y guardé también, para mí, algunas ventajas personales sobre el posible cambio.) Y después dije: "Hay espacio para todos, si se quieren venir conmigo, es su decisión.." Y sí quisieron!!!. Entonces el cambio fue de todos los que ya estábamos en la oficina, nadie sale, nadie entra. Es sólo un cambio de domicilio. Se dice fácil, jeje. Nos tomó un par de meses desde que tomamos la decisión a cambiarnos realmente. Entre que sí, que no, que aguanta, que no puedo, que no estaré por varios días, que la chamba, que los términos,judiciales, que las broncas con los clientes, que los fines de semana perdidos, que el pago de nosequé, que a chuchita la bolsearon (y hay que ir al MP a asistirla.. jeje), que la influeza (esa todavía no existía.. que tiempos aquellos!!), que tu quedaste de hablarme, que yo te hablé y no contestabas, ah es que se acabó la pila, y que bla bla bla y que todo ese rollo que ya saben. Me puse un término para el cambio: el puente de la PANdemia y sobres!!

Día 1: a bajar libros, sacudirlos, encajar (poner en cajas..) expedientes, guardar artículos de oficina, quitar esto, poner aquello. Mover, tirar, guardar, cambiar, deshechar, organizar, empaquetar, decidir reciclar, desconectar, limpiar, encontrar, descubrir, hojear, subir y trasladar... (leve). Día 2: 4 escritorios, 2 libreros, 2 archiveros, 2 mesitas raras, 2 computadoras de escritorio, más un sinfín de artículos diversos (que yo no sé de donde salieron tantos pero allí estaban).. A moverlo todo (heavy). Día 3: Acomodar, poner, organizar todo lo que se movió los días 1 y 2. Todo un desmadre. Pero bueno. Ya está todo listo. Ahora me doy cuenta de lo pesado que es cambiar cosas, de lo cansado.. Bajarlas de un segundo piso, para subirlas a otro segundo piso, es agotador de verdad. Me lastimé la espalda (ya de por sí lastimada) por cargar cosas pesadas inapropiadamente. Pero, ahora que lo pienso, ¿qué no es más pesado enfrentar el cambio individual? Ese que se produce en el interior de cada quien.. El que nos hace sentir nostalgia por lo que (bien o mal) ya teníamos, o el que nos produce incertidumbre de no saber qué es exactamente lo que vendrá y cómo vendrá.. El que nos hace dudar si tomamos la decisión correcta o no; si el cambio (de domicilio) en verdad traerá cambios significativos en otros aspectos... No queda mucho que darle vueltas al asunto. Se trata sólo de esperar a que las cosas vayan pasando y se vayan presentando en el futuro y, quizá, como muchos me lo han dicho, seguramente me daré cuenta de que el cambio era para bien!

Aunado al cambio de Despacho llegaron también otros sentimientos, el (des)conocimiento de personas y las actitudes de algunos que me decepcionaron y de otros que no hicieron absolutamente nada por ocuparse (mínimo) de lo que les tocaba. Pero bueno, bien me lo dijo **** no esperes nada de nadie, así no saldrás decepcionado de las personas. Total, ya estamos todos grandes, ya todos sabemos lo que tenemos y/o queremos y/o debemos y/o podemos hacer y creo que al final de cuentas, aunque somos un equipo de trabajo, hay decisiones individuales que los demás miembros del equipo debemos aprender a respetar. Cada quien se involucra en su chamba tanto como desea hacerlo. Yo empiezo una pequeña "etapa" nueva, porque estaré en una nueva oficina, con nuevas reglas, en un nuevo rol, en un nuevo entorno, con nuevos elementos, con nuevas opciones!! A trabajar se ha dicho!! Yeaahh!

lunes, 1 de diciembre de 2008

El valor de ser cobarde

Comparto este texto con ustedes. Ingenioso.

"El valor de ser cobarde" de Koldo Campos Sagaseta
Fuente: www.rebelion.org
Link aquí

" Los cobardes nunca han disfrutado de una buena prensa.

Sobre ellos se han dicho y escrito los más rastreros epítetos, como si los cobardes alcanzaran tan penosa y triste condición por gusto. Pero nadie es cobarde por vocación ni es tampoco el temor la razón de ser de la cobardía.

Lo que el vulgo toma por cobardía no es más que la sabia prudencia del hombre comedido que siempre sabe calcular todos los riesgos y medir las consecuencias de sus actos.

Nadie ha muerto nunca por cobarde. El supuesto cobarde podrá ser ofendido, ridiculizado, injuriado, pero al día siguiente de padecer tantos agravios pudo estar vivo para contarlo o para esconderlo.

Los valientes nunca tienen mañana y bien lo saben los cementerios que guardan a aquellos arrojados que irguieron orgullosos sus cabezas y desafiantes abombaron sus pechos, hasta encontrar un catafalco a la exacta medida de su hombría.

El cobarde que sobrevivió para contarlo tiene a su favor la posibilidad de retocar el relato de su miedo hasta convertirlo en una heroica epopeya. Y para poder hacerlo, un imprescindible requisito es seguir vivo.

Muchos de los que hoy tenemos por valientes no fueron otra cosa que cobardes con buena pluma.

El tenido por valiente soldado griego que a la carrera recorrió cuarenta kilómetros para contar la trágica derrota sufrida y prevenir al pueblo de Atenas de la amenaza que se cernía sobre la ciudad, sólo era un soldado dotado de unas prodigiosas piernas que, alentadas por un pánico mayúsculo, huyó despavorido de la masacre de sus amigos y compañeros de armas, sin detenerse ni para mirar atrás. Y así, a la carrera, llegó a Atenas sin saber que llegaba. Tanto era su espanto que el corazón no quiso perdonarlo.

Aquella pomposa declaración de intenciones, frase célebre donde las haya, de "prefiero morir de pie a vivir de rodillas", al margen de su teatral emplazamiento nada más nos aporta que unas rodillas magulladas. Vivir de rodillas no es tan incómodo ni tan traumático. Sólo hay que adquirir unas consistentes rodilleras que nos ayuden a evitar los callos y dar gracias a Dios por permitirnos vivir más cerca del suelo. Al día siguiente podremos seguir viviendo y narrando la historia de aquel que murió de pie. "

¬¬

domingo, 30 de marzo de 2008

Across The Universe [covered by Fiona Apple]





Jai Guru Deva Om... Nothing's Gonna Change My World!

domingo, 23 de marzo de 2008

OTHERNESS


Siempre me aconsejaron que escribiera distinto
que no sintiera emoción sino pathos
que mi cristal no fuera transparente
sino prolijamente esmerilado
y sobre todo que si hablaba del mar
no nombrara la sal

siempre me aconsejaron que fuera otro
y hasta me sugirieron que tenía
notorias cualidades para serlo
por eso mi futuro estaba en la otredad

el único problema ha sido siempre
mi tozudez congénita
neciamente no quería ser otro
por lo tanto continué siendo el mismo

otrosí digo/ me enseñaron
después que la verdad
era mas bien tediosa
el amor / cursi y combustible
la decencia / bastarda y obsoleta

siempre me instaron a que fuera otro
pero mi terquedad es infinita

creo además que si algún día
me propusieran ser asiduamente otro
se notaria tanto la impostura
que podría morir de falso crup
o falsa alarma u otras falsías

es posible asimismo que esos buenos propósitos
sean solo larvadas formas del desamor
ya que exigir a otro que sea otro
en verdad es negarle su otredad mas genuina
como es la ilusión de sentirse uno mismo

siempre me aconsejaron que escribiera distinto
pero he decidido desalentar / humilde
y cautelosamente a mis mentores

en consecuencia seguiré escribiendo
igual a mi o sea
de un modo obvio irónico terrestre
rutinario tristón desangelado
(por otros adjetivos se ruega consultar
criticas de los últimos treinta años)
y eso tal vez ocurra porque no sé ser otro
que ese otro que soy para los otros.

[Mario Benedetti]