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lunes, 6 de junio de 2016

33

Es una edad simbólica: la de Cristo, dicen. A mi tan sólo me parece curiosa la coincidencia entre el simbolismo de los treinta y tres y este momento particular de mi vida en el que mucho cambios ocurren, casi simultáneamente.

Sí. Cumplo años, pero este post no se debe sólo al paso de trescientos sesenta y cinco días más, sino a que, en esta ocasión, el aniversario de mis días viene envuelto entre otras cosas de mayor relevancia.

Quiero expresar que, junto con el cambio de casa (hacia una vivienda y un barrio que nos han recibido de manera excepcional), este es el año de nuestro embarazo. Alma y yo compartimos ahora un nuevo propósito, giramos en torno a una emergente vida, alrededor de un cuerpo por nacer que nos cambiará en todos los sentidos. Sin dudas, no puedo pensar en que exista un mejor regalo para mi que saberme parte de este crecimiento, de esta experiencia y tener la certeza de que familiares y amigxs nos acompañan en este proceso. Así me siento, como una persona renacida que es cobijada por otros y otras a quienes les debo una parte importante de lo que soy ahora.

Pero aparte, por si esto no fuera ya la muestra de un momento excepcional en el que me encuentro, este año ha sido (y será) un año de cambios, de nuevos proyectos, de más trabajo, de mucha música y grandes amigos dispuestos a compartir los tonos y las melodías, de discos recientes y grabaciones en espera, de nuevas personas que rodean mi vida y de las cuales puedo aprender a cada instante, de nuevos y renovados propósitos para mí mismo, de retos, de metas por cumplir, de salidas, viajes, cursos, seminarios, talleres y mucha lectura-escritura.

Me parece que apenas en estos días puedo ver con claridad la construcción de la mejor versión de mí y mi entorno, quizá como resultado de todos aquellos años en los que me sentí indeciso, indiferente o a la deriva, pero también como parte del crecimiento al que me he entregado en los meses más recientes.

Por todo esto, sólo quiero A GRA DE CER !... a Alma, a mis papás, a mi hermano, a mi sobrina, a mi cuñada, a mi familia extensa, a mi otra familia que son mis amigxs, a mis viejos y nuevos compañeros de la vida, a mis mascotas, a las personas que me acompañan a crecer profesionalmente, a quienes siguen participando en mis aventuras, al universo mismo...

Hoy cumplimos 33!!!


viernes, 2 de enero de 2015

El año que se fue entre árboles

Han sido días de naturaleza y viento frío, de horasca, ríos y lagunas que esconden el sonido de la inmensidad de la vida en los espacios no apropiados por el hombre. Desde la ida a 'Dos Higueras' en donde nuestro  lobillo se avalanzó hacia el río, hasta la carne asada entre amigos en un terreno cerca de Carrizalillos, para terminar con dos noches durmiendo en La María, envueltos por el sereno.

Hicimos un pic nic a la sombra de El Guardián, vigilante celoso del coloso de fuego y su incansable actividad que nos recibió con discreta ceniza y profundos contrastes de luz. Sentado allí, caminando por ese sendero, llendo hacia la aislada y vacía Yerbabuena pensé en lo mucho que me gusta pasar los días alejados del bullicio monótono de la ciudad y vinculado más a las dinámicas que impone el campo, la hierba, la cerveza fría y la compañía cálida de las personas a quienes amo.

Nuestro viaje fue breve pero significativo, nuevo, generoso. Pasar dos noches con Alma y nuestro lobo -en su estado salvaje y en lo más parecido a su hábitat natural-, junto a mi hermano, mi cuñada y Zoe; cerrar el año juntos, como la gran familia que hemos tejido, arriesgándonos a cargar con el pelos y con todo lo que el espacio abierto nos exige, regresar completos y cansados como debe ocurrirnos. Nada pudo ser mejor que despedir el año pasado e iniciar el 2015 de esta forma.

Cierro el círculo de esa experiencia con estas imágenes que relatan mucho, que cuentan historias y dejan estructuras y colores fijos, puestos por el pincel de la cámara en la eternidad, conservadas sólo por del ciberespacio al que no pertenecen, pero que las conserva, como el recuerdo vivo de nuestros días en la montaña. Gracias 2014, bienvenidos los más de trescientos días del 2015.








miércoles, 8 de enero de 2014

Hernia.

'Hernia' viene acompañada de un punto (casi) final. Ya era hora y la necesidad es evidente. Tanto que le estuve sacando al 'cuchillo' quirúrgico que a este momento de mi vida el "abombamiento generalizado del disco L5-S1 presenta extrusión paracentral izquierda con migración caudal y severo compromiso del espacio subaracnoideo" (según mis estudios); lo que en castellano equivale a decir que no hay de otra y debe operarse puesn. Entonces, héme aqui, escribiendo porque es lo único que se me viene a la mente hacer minutos antes de irme a internar y porque la verdad es que la comunicación hacia conmigo mismo siempre me viene en forma de reflexión que intenta manifestarse por alguno de los lenguajes conocidos.

Una enorme cantidad de cosas por decir se enciman a mi mente y, pareciera que no, pero siempre hay algunos impulsos eléctricos que el cerebro ordena como para que mis dedos escriban todas y cada una de las cosas que quisiera decir. Pero ya es tarde, y el que mucho abarca poco aprieta y no viene al caso explicar tanto si al final nada (y todo) tiene explicación. El mensaje me llegó como punzada y entumecimiento (hasta cierta torpeza para caminar) y ni el dorsal, ni el artidrol, ni las inyecciones con nombre raro y dolor peculiar, ni el completo B12 ni la beyodecta, ni el tramadol, ni la pregabalina (cuyo nombre "Lyrica" se me hace perrísimo), ni el sinergix, ni el bloqueo... Vaya, ni siquiera los chochitos, dieron cabida para que la respuesta fuese distinta. Hay que remover a esa hernia de las de ya!

Ya llegó mi padre. It's time to go. Sólo quiero agradecer que tendré la oportunidad de construir una vida diferente, semi-nueva, con nuevos hábitos, sin dolor lumbar. Gracias.

martes, 17 de diciembre de 2013

cervical

Siempre pensándolo, dándole vueltas, haciendo conjeturas; siempre sacando conclusiones hipotéticas bien construidas y enteramente lógicas. ¿Por qué me duele la espalda? Tan sencillo que es darle respuesta a esa maraña de temores e indecisiones.

Recapitulo solamente las palabras que más sencillamente atravesaron el umbral del análisis pseudoargumentativo, ¿y por qué sólo ese breve conteo de realidades y no toda la historia de princpio hasta nuestros días? En primer lugar porque es una historia que comienza cuando yo era un chiquillo puberto y que se ha venido (des)componiendo con el tiempo y, por tanto, es bastante larga e innecesaria. En segundo lugar, porque la experiencia importa en cuanto trascienda hacia mis adentros, en lo profundo de mi consciencia, y esa explicación es aún más laberíntica. Además, me ha puesto a escribir y aqui estoy, asi que pienso que esa debe ser razón suficiente.

Esa famosa curvatura cercival que deberia de tener y no tengo, ya me la habían comentado. "Ese es el mayor de tus problemas" y le dió un nombre: esguince cervical (o por lo menos eso entendí yo). Vaya! ¿Se puede "tratar" terapéuticamente? Sí, pero requerirá de muchas sesiones y mucha constancia. A veces me sorprendo de saber que, a pesar de que se me ha venido pudriendo todo de manera intempestiva, todavía puedo darme el lujo de anteponer la desidia a aspectos muy concretos de mi entorno. (Hago una pausa para absorver el único analgésico natural que puedo recetarme a mí mismo). Esa curvita puede recuperarse, el desgaste sufrido ya no.

Y después pasó a explicarme cómo se tensan los nervios y los músculso y me enseñó el dibujito de uno (cosa que le agradezco, pues he aprendido más a base de dibujos que otra cosa. Me han servido para confirmar muchas de mis conjeturas e hipótesis), "ése ha de ser el músculo que me duele, porque siento la maraña de nervios". Sí, es como una piedra, haciéndose más fuerte al paso de las nubes. Allí hay que atacar, para que se relaje, para que se olvide del fin de mes y del presupuesto, para que se desvincule del querer demostrar y demostrarse a sí mismo; nada de esa larga dedicación de horas de insatisfacción le abona a la fértil espalda que queremos.

Y remató, porque sí lo hizo, "imagínate que en treinta años de tu vida ya te has recorrido con la columna lo que una persona de cincuenta; en la primera parte de tu vida ya te aventaste la mitad." A los setenta y cinco me cambio la caijtas, dije. "Por unas de esas de titanio", pensé. A quedar como nuevo, je! Lo digo con la esperanza, y a la vez la certeza de lo contrario, de que mis vértebras aguanten tal cantidad de días sin obligarme a tomar medidas drásticas con antelación.

Ni hablar! Salud es libertad. Cómo se me quedó grabada esa frase desde que la dijo Christian. Así, como él la dice, extendiendo los brazos, remarcado las des de su oración. "Salud es libertad". Y yo no quiero perder mi libertad, aunque se que no podré recuperarla intacta. Alma tiene razón, es absurdo porque hasta yo mismo lo sé, es el miedo a algo que aún no reconozco del todo, va mutando: el quirófano, la dependencia, el dolor en sí mismo, el sistema económico que rige en la industria farmacéutica a la que rigurosamente me tengo que entregar, la falta del recurso para sustentar el proceso (ese del que hablaba Kafka), la incapacidad, ¿la falta de ganas, acaso? En realidad es un todo amorfo, pero existente. No me queda nada, sólo me queda disfrutar del proceso, que de doloroso habrá lo suficiente para escribir, y entregarme a la etapa de recuperación.

Y hablar de mí mismo, de los hijos que deseo, de la compañera que se entrega y a quien yo me entrego, de mi familia y mis proyectos, de las locuras de mi niña, de la armonía que me está abrazando, de los pasos que quisiera dar, de lo firmes que necesito que sean; y, tal vez ahora más consciente que antes, tenga que voltear hacia mismo, girar mi cuello, quebrarlo, invertirme, introducirme a mi misma piel y llegar hasta los huesos para decir: quiero una oportunidad, quiero intentarlo.

martes, 2 de octubre de 2012

atado

Me he sentido tan apartado de mi, y a la vez tan conectado con mi entorno... En ocasiones intento sentarme a escribir lo que me pasa por la mente, y lo percibo tan impersonal y desconocido y, a la vez, tan congruente con el yo de estos días.

No sé, es una sensación extraña: Me pesan algunas cosas y otras me vienen con un sentido de renovación tan extremo que me estimula bastante. Siento nostalgia por la cámara, por todo lo que he dejado de hacer en estos días, por las imágenes que no capté. Me pesa la no-lectura, la falta de espacios alejados de la civilización tan agobiante, de las falsas creencias, de la corroida estructura social... Me hace falta tener tiempo para perderme entre la arena de una playa desierta (hamaca y atardeceres, solamente). Cómo he necesitado de todo ese alimento para mi abismo y me ha calado en la piel que tanto trabajo y tantas ataduras laborales y profesionales me impidan hacer eso y más.

Sentirme atado. Quizá por primera vez me siento realmente atado y veo que implica, en ocasiones, sacrificar la libertad del camino hacia ningún lugar. Tiene su complejidad... y su recompensa.

Claro que falta todo aquello, pero algo indescriptible viene en camino; algo desconocido, sugestivo, indescifrable, misterioso, algo imponente! El viaje! El gran viaje de la incertidumbre, el camino que nos conduce a nosotros mismos (el dolor que sana). No lo habría emprender de no ser por esta nueva atadura, esta sistematización de labores que ofrecen cierta estabilidad económica (como al final, todo gira en todo a lo económico)... Así que, por tanto, por el momento no puede uno darse el lujo de renunciar al cimiento. En él construiremos esta idea.

Insisto, tan conectado con mi entorno y tan nostálgico del yo que por momentos se esconde, que la verdad es que no sé qué escribir.

viernes, 24 de agosto de 2012

conclusiones inconclusas

Muchas veces uno se preocupa por encontrar, cuando en realidad lo importante es buscar; ir a explorar, escarbar. No creo en absoluto saber con certeza qué es lo que quiero; al contrario, pienso que me mantengo en esa búsqueda eterna del 'nosequé' -llámale como quieras-, en ese camino sin fin que se recorre no porqure valga la pena lo que hay al final, sino porque lo andado y lo vivido es lo único tangible.

No saber lo que quiero es, precisamente, lo que me ha llevado a dar otros/estos pasos, a caminar por otros/mis senderos, a explorar otros/tus labios, otro tú; a (des)conocer lo que ahora conozco y, eventualmente, a ser quién soy.

Tomo mis desiciones equivocadas, me embarco en expediciones estúpidas, me dejo guiar por el olor a piel morena, me dejo cegar por la cortina de su pelo, oscuro como tormentas; me envuelvo de dudas, me ahogo en confusiones. Sí, todo es resultado de mi entorno y siempre he tenido que responder por todo ello, asumo en todo momento -y lo seguiré haciendo- las consecuencia de mi (des)construcción. Pero también sé darme cuenta cuando he seguido los pasos ajenos, ver bajo la lupa qué tanto he avanzado en el camino equivocado.

Cuando seguí -por ejemplo- los pasos de sus piernas, todos los verbos se conjugaban en un mismo sentido, parecían sincronizados. Al dejarme empapar de esos labios adictivos, parecía que sabía bien lo que hacía: que me entregaba voluntariamente al descubrimiento de ese misterio que era su clítoris; se percibia que conocía bien las reglas del juego y que participaba cauteloso, seguro de mí, dispuesto a no terminar con restas y dividenos, con minusvalías y nostalgias. Bastó una sesión con su entrepierna, una dosis de sonrisas tatuadas y un cúmulo de susurros, y caí en las redes de esta extraña sensación que me sucede con su ausencia/presencia.

Y me viene complicada, difícil de digerir... No saber qué hacer en la dualidad de la voz y el silencio; en la de verla y no poder tocarla; la de tocarla pero no poder penetrar sus emociones. Simplemente me viene inmanejable. Quizá lo que ahora me corresponde hacer es descubrir qué tanto han sido aquellos (sus propios espacios) mis contextos y entornos. No pretendo tener certezas, sino simplemente iniciar una nueva búsqueda, trazar nuevos rumbos y empezarlos a andar.

Parece que me desato lento de algunas ideas, de algunas expectativas. Lo peor sería no hacer nada, no reflexionar sobre nada, no llegar a ninguna conclusión (como ahora).

Intensidad I

Parece mentira, pero ya van varias veces que me lo dicen: "Eres muy intenso" Y esto de alguna u otra forma comienza a preocuparme. Después de darle muchas vueltas a esta idea y de discutirlo con sabias peronas, empiezo a ver las cosas desde otro punto de vista, quiza MI punto de vista, pero igual centrado en los aspectos cardinales de la lógica. Hay varias formas de interpretar esta acusación ('eres muy intenso').

Según el diccionario, del adjetivo 'intenso', 1) es el grado de fuerza con el que se manifiesta un agente natural, una magnitud física, una cualidad, una expresión, etc... 2) Vehemencia de los afectos del ánimo. Para efectos prácticos me quedaré simplemente con el la parte final del primer significado, porque precisamente en esa línea es que me han dicho que padezco de intensidad crónica. Tengo un marcado, significativo, elevado, considerable, singular, particular, desafiante (?), exagerado, incomprendido, desagradable (?), extraordinario "grado de fuerza con el que se manifiesta una (mi forma de) expresión..."

Y entonces después analizo si en realidad eso es algo malo o algo por lo que debería de preocuparme. Eso de "muy" intenso es el parámetro por medio del cual se mide el grado de fuerza con el que yo manifiesto una expresión. Aunque ese "muy" es algo totalmente ambiguo y no corresponde a un sistema de medición válido, haré, por esta ocasión, la excepción de suponer que se trata de un valor alto. Es decir, que el prefijo "muy" intenso, afirma que mi grado de fuerza para manifestar mis expresiones, está sobre el común de los demás grados de fuerza de manifestación de las personas en general.

Bueno. Ahora, a qué me lleva todo esto? Acaso tanta verborrea es el claro ejemplo de mi intensidad manifiesta? Después de haberlo pensado y hablado bastante, llegué a la conclusión de que yo sólo puedo concebir el calificativo 'intenso' como una prueba de pasión por las cosas. Cuáles cosas? Las que sean, las que sean que a cada quien le causen ese ípmetu de empaparse de las expresiones que nos llenan y mueven por dentro, de sumergirse en los mares de lo desconocido con la única intensión de explorarlo todo a pulmón lleno, de adentrarse en los laberintos de aquello que nos provoca una sensación única. Esa es la definición de intensidad con la que me gustaría quedarme (a falta de que alguien me explique mejor lo enormemente equivocado que estoy). La intensidad no es más que ese montón de terminales nerviosas que se estimulan (grado de fuerza manifiesto) cuando escuchamos algo, cuando vemos, tocamos, probamos algo, cuando nos enteramos, pensamos o nos acordamos de algo (expresión). La intensidad es el nivel de conexión que nuestro mundo interior tiene con el exterior. Eso es la intensidad. Y ahora que lo pienso con la debida calma y a la luz de nuevas corrientes ideológicas, es una sensación agradable sentirme intenso, porque sé que mi mundo interior está verdaderamente conectado con los sucesos externos que, de alguna u otra forma, invaden el ámbito de sensaciones y emociones que yo puedo sentir. Lo mismo me pasa con las diversas formas de expresión humana... Me sucede igual con la literatura, me sucede igual con la música, con la pintura, con la fotografía, con la arquitectura, con el cine. Hay algo en todo eso que mueve sensaciones y emociones importantes de mí, sacude terminales nerviosas y toca puntos específicos y entonces, quizá reacciono de manera intensa ante todo eso. Por lo menos sé que no estoy excento de sentir lo que ocurre a mi alrededor, que no me inmuto ante las diversas circunstancias que me afectan. Sé que puedo sentir la (in)justicia en sus diversas formas de expresión y apasionarme por defenderla o señalarla; sé que puedo sentir la intensidad en los colores de las estrellas representadas en el cuadro de Van Gogh (De Sterrenatch), porque así fueron pintadas; sé que puedo revolcarme en la pasión con la que fue escrito 'El Lobo Estepario' de Hermann Hesse e impactarme por lo sencillo y complejo del trabajo fotográfico de Korda y la melodía única de Radiohead o Pink Floyd. Tu, que te dices no ser intens@, o serlo mucho menos, ¿puedes sentir todo eso de la misma forma?

miércoles, 6 de junio de 2012

el último de los veintes.

La mayoría de los aniversarios han sido ajenos a mí. Eso de cumplir años se me hace algo tan natural -para mí- como el simple transcurso del tiempo. Luego habrá que, por cada 365 días, ponernos un número. Es curioso... un número no nos define. Lo que hemos hecho y vivido es lo que nos identifica, y a eso habría que aumentarle una lista interminable de experiencias: lo que aprendemos, olvidamos, creamos, lloramos, desatamos, besamos, aprehendemos, arrancamos, liberamos, lo que bebemos y fumamos, reímos, bailamos, tocamos, decimos, escuchamos; lo que perdemos, lo que ganamos. Lo que hemos amado y odiado. Eso, la infinidad de los verbos y las experiencias adquiridas es lo que más importa de un cumpleaños. No las fechas precisas, los días contados, sino la carne que se siente día a día, la piel que duele.

Hace un par de horas decía que ese gran conjunto de pequeñas y grandes acciones, de inexplicables decisiones y bizarros deseos venía a conformar este ambiente tan extraño que me hace sentir inmerso en una tranquila armonía. Veo a mi alrededor y creo que hay varias piezas colocadas en su preciso ángulo, en donde deben estar, son lo que tienen que ser. El resto del 'rompecabezas' -el entorno indefinido, la no-materia, el vacío indescifrable- es una maraña de dudas y apuestas que quiero enfrentar con todo mi ser. Pareciera que este año la batalla interna se percibe y siente con más claridad. Seguramente se venía gestando hace miles de tormentas, pero hoy coincidió que Venus, en un evento astronómico que ocurre cada cientos de años, transitó justo entre la Tierra y el Sol y se percibió como un punto negro pasando entre la eternidad; y a mi se me ocurrió que podría ser este planeta -de hecho sí me tocó verlo durante el atardecer- el pretexto ideal para hacerlo un referente de la transición interna que se viene dando. Este año es el último de los veintes y se van a sentir con todos los poros de la piel, se van a respirar con toda el alma. Los proyectos personales serán la plataforma.

Esas piezas del rompecabezas que son mi propio entorno, mi escenario para existir y derribarme mis barreras, me vienen indicando que mi camino, por donde piso, hay mucha tierra fertil y que si quiero cosechar, es necesario sembrar en todo lo que me fascina. Arraigarlo a la estructura ósea, tatuarlo en la piel, defenderlo, gritarlo, sentirlo con todas sus púas y espinas, y al final saborearlo, sentirlo cómo se va transformando en esencia. Es simple: hay que vivir y disfrutar lo que se vive -incluye la nota con sus bemoles y sus sostenidos-. Seguramente en el camino se descubre que la vida es simplemente una búsqueda; una búsqueda de 'algo' (arriesgado decir que de la 'felicidad' dado que no sabemos ni defiinirla), es simplemente la búsqueda de todo lo que queremos. Lo que más me hace sentir especialmente feliz por este cumpleaños es que mi hambre de descubrir, explorar, experimentar, crecer y tropezar es cada vez mayor... Así que pa'llá voy. Bienvenido el último de los veintes, bienvenido todo.


Gracias.

viernes, 20 de abril de 2012

definiciones innecesarias.

Se supone que las palabras deban definir las sensaciones, describirlas de tal forma que no quepa duda de cómo nuestro organismo reacciona al entorno. Sin embargo, parece que hace algún par de días que las palabras no me sirven para definir con exactitud lo que siento. Si hago un ejercicio de voluntad indescifrada e intento, aún a pesar de saber que el resultado de esa búsqueda no será del todo perfecto, definir lo que siento, una de las palabras que más se aproxima a definirlo sería 'desorientado'.

No se enteramente qué hacer, aunque percibo esa sensación de sentirme seguro de las cosas que hago y no hago. Me parece que yo no estoy tomando las decisiones de mi alrededor -quizá nunca las había tomado-. O probablemente tomé la decisión de 'no tomar las decisiones' y simplemente dejar las circunstancias al vaivén de los días ocupados, bajo la sombra de la incertidumbre indiferente, entregado a los noches interminables, como dejando al tiempo imponerse ante toda explicación lógica o relativa. En ocasiones decir "yo no sé" es lo más sensato que puede uno expresar.

Así que, yo no sé. Yo no se qué vendrá. Uno hace planes desconociendo que todo en esta vida es verdaderamente impredecible. Se me viene a la mente tu sonrisa, o ese delicado toque de tus manos, pareciera que revivo algunas miradas, alguna vibra tuya que se quedó por aqui almacenada en las almohadas de la cama, y aunque quisiera saber si vendrán de nuevo a mi esas tormentas tuyas, lo único que me se decir es: 'yo no sé'. Y ahora que lo recuerdo, ¿que no había escrito yo sobre la incertidumbre en el pasado?. Supongo que uno cae en el mismo error muchas veces hasta que aprende a aceptar las cosas como solo circunstancias. Escapan de nuestro control. Y toda esta sensación, insisto, me viene indefinible.

Me entrego al delicado silencio de la no-lógica. Me pierdo en mí mismo.

De fondo:

God is an Austronaut - Radau



sábado, 12 de noviembre de 2011

Labios rojos

I

El beso es un sobre cerrado. Su interior contiene los misterios de la humedad, la textura exacta de los labios, el roce preciso de la lengua -tímida de asomarse por completo-, el intercambio de voces y palabras.

El beso es un viaje de olores y sabores, una invitación al cálido aliento, al tibio olor a piel nueva, a piel distinta. Guarda toda la riqueza que oscila libre en melodías dibujadas, y toda la censura de piel que sabe a fuego; todo el sudor de las artes ocultas.

II

Un beso es el ciclo interminable de las olas sobre la arena, un laberinto de miradas y suspiros; es la profundidad del mar tatuada en piel salada; la caricia adecuada, el aliento húmedo, la respiración acelerada. Un beso es esa sonrisa que echa raíces por doquier, esas manos que van curando cicatrices con su argumento de caricias, esos ojos que guardan la fuerza del mar y su marea más salvaje.

III

Un beso tuyo se ha convertido en la extrema experiencia de cada día, el semitono en la escala pentatónica, la mano cálida en la nuca que alivia los demonios, que los domina. Un beso tuyo es una sensación nueva por descubrir cada vez que ocurre, es un nuevo torrente de emociones que fluye como lava hirviente. Un beso tuyo es la cálida brisa de la mañana, un nuevo amanecer con todo el tiempo del universo por delante.

sábado, 24 de septiembre de 2011

El triunfo de la muerte

A veces se habla de la muerte como si se supiera qué es. Se dice, por ejemplo, que es en esencia un eslabón del ciclo de la vida; que en la vida misma va implícita la muerte como la parte cóncava de un arquetipo convexo. Se intenta describir que el paso de los años, se convierte en una invisible pero cruenta batalla para no morir. Se intenta explicar que por vivir libramos una guerra contra la incertidumbre, contra la sensación oscura y silenciosa que implica no respirar. A veces se habla de la muerte como sabiendo que nos llueve la razón, al decir que lo único seguro e irremediable, es que la carne a la larga se pudre y que lo que trasciende es meramente intangible.

Se dice, por ejemplo, que la muerte es un fenómeno laberíntico sin lenguaje y que la sensación de ausencia, fría y permanente -que no necesariamente la ausencia corpórea- tiene como único dialecto al silencio. Se procura explicar cómo la tierra reclama lo suyo, cómo hemos sido polvo, cómo partículas de un mundo insano, cómo cenizas de esa efímera flama a la que llamamos existencia. Se siembran las semillas y se riegan con esa ambigua idea de que la vida es así, aunque la muerte cabalgue libre en su oscuro caballo de omnipotencia.

En ocasiones, cuando se habla de la muerte, se dan explicaciones médicas, químicas, teleológicas, dialécticas, orgánicas y catárticas en donde el equilibrio desempeña el papel principal de la película; designándolo como protagonista de la tragedia. Se dice que morir es la variable x de una ecuación algebraica, imprescindible sólo para descubrir que son los otros valores de la fórmula, los que constituyen la esencia de la vida misma y que en ellos se contiene toda la importancia de la dualidad del ser. Se dice que morir hace al círculo perfecto, que es el contrapeso en la balanza que nos proporciona el equilibrio para vivir -extendiendo la palabra-, permitiéndonos pintar nuestra cotidianeidad, con la única condición de sujetarnos a los caprichos del tiempo y el espacio: su necedad a no envolvernos indefinidamente con su manto de cualidades físicas. Se nos invita a cegarnos ante la x de la ecuación y a explorarnos en el calor corporal del ahora y el hoy.

Se habla tanto de la muerte, y se expresa casi todo de ella por analogía, sólo para concluir que es un claroscuro indescifrable, un túnel profundo con una espesa neblina de lógica y sinsentido al que sólo -y únicamente- se le puede aceptar con todo y su ejército de sombras. Se ahorran los pormenores de tener que admitir la simplicidad del asunto cuando se le describe como la expresó Sabines: como un acto de 'tomar la eternidad como a destajo', y valerse, entonces, de la subjetividad para (des)conocerla. A veces se habla de la muerte como si se supiera que su apariencia -su 'triunfo', lo llama Brueghel- es así...


sábado, 9 de julio de 2011

Libélula desnuda

Volvió a ocurrir,
incertidumbre
vuelvo a buscar las respuestas

Nunca tuve la razón.

Se acercó
en la noche
me impregné en su piel

No importó el sabor a vida nueva

Intento recordar lenguaje corporal
Intento recrear imganes pasadas

Busco la forma de tocar
de masacrar
lo logró con palabras

Y lo volverá a hacer.

viernes, 27 de mayo de 2011

personajes

Y dice el texto:

"
El hecho de que todo hombre sea persona (desde el punto de vista jurídico) - apunta Recaséns Siches - no significa que la personalidad jurídica del individuo se confunda con su realidad humana, o derive de su personalidad moral. El sujeto físico es persona en su calidad de intermediario entre la realidad y los valores, o sea, en cuanto puede intuir y realizar éstos, haciendo que trasciendan de la esfera ideal al mundo de los hechos. La personalidad ética tiene como base la realidad del sujeto, pero es algo más que la simple existencia biológica y psicológica del mismo. De manera semejante, su personalidad jurídica no se confunde con dicha existencia, aunque la suponga. El hombre es sujeto de derecho porque su vida y su actividad relaciónanse con los valores jurídicos. La diversidad entre las personalidades ética y jurídica refleja la diferencia que separa los valores morales y los del derecho. Cuando obra en su carácter de sujeto de facultades y deberes, realiza una de las funciones que le incumben, pero no la única, ni la más elevada. Y en el ejercicio de tal función no desenvuelve íntegramente su esencia, sino sólo una de las facetas de su ser. Podría decirse que como sujeto de obligaciones y derechos no procede propiamente en calidad de individuo, ni en la de sujeto moral, sino en la de miembro de un grupo, o 'animal político'. Por esta razón la conducta del hombre, en el aspecto jurídico, es bilateral y se manifiesta unas veces bajo la categoría del derecho subjetivo y otras en formas de obligaciones de índole exigible.

Para el derecho no viene en cuestión la integridad de mi persona humana, sino solamente alguno de sus actos; además hay que advertir que aquella parte de mi realidad, aquella parte de mi comportamiento de la cual el derecho toma cuenta y razón, no es lo que yo tengo de individuo, no es mi persona real auténtica, ni siquiera aspectos de mi conducta en tanto que verdadero individuo, en tanto que persona humana concreta, sino dimensiones genéricas, comunes, monstrencas e intercambiables con otros sujetos. O lo que es igual, expresado de otro modo: ser persona en derecho, o ser persona de derecho, no es lo mismo que ser hombre individual, que ser persona en sentido radical y plenario, es decir, que ser individuo. Ser individuo es ser yo y no otro; es ser una existencia única, intransferible, incanjeable, irreductible a cualquier otra; es la realidad de mi propia vida, perspectiva en el horizonte del mundo distinta de todas las otras perspectivas que son las demás vidas. La persona auténtica, profunda, entrañable, constituye esa instancia única e intransferible de decisión que somos cada uno de nosotros. En cambio, la personalidad jurídica atribuida al individuo se apoya o se funda precisamente en aquellas dimensiones que éste tiene en común con los demás. La dimensión del hombre que en el derecho funciona como persona es la dimensión que éste tiene de común con los demás sujetos jurídicos, por consiguiente, no su radical individualidad. Y asimismo todas las varias concreciones singulares de la personalidad jurídica en los sujetos denotan aspectos o dimensiones genéricas, intercambiables, esto es, funciones o papeles que, en principio, pueden ser desempeñados por cualquier otro.

El hombre en la plenitud o radicalidad de su propia vida individual, no viene jamás en cuestión para el derecho: en el derecho funciona como sujeto el ciudadano, el contribuyente, el soldado, el juez, el comprador, el arrendatario, el heredero, el moroso, el delincuente. En principio, puede haber cualquier otro sujeto que se encuentre en la situación jurídica de comprador, de ciudadano, de funcionario, de acreedor, etcétera, que en mi persona jurídica se concreta. Todas las determinaciones de mi personalidad jurídica son, por así decirlo, funciones o papeles previamente dibujados, siluetas objetivadas y delineadas de antemano, que lo mismo que por mí, pueden ser desempeñadas por cualquier otro en quien concurran las condiciones previstas. En cambio mi auténtica personalidad, mi vida radicalmente individual, propia y exclusiva, única e intransferible, ésa se halla siempre ausente, fuera de las relaciones jurídicas. "

[ Recaséns Siches ]

A veces creo que uno de tantos problemas de la humanidad estriba en que los gobiernos opresores en todas partes del mundo, se han empeñado en querer, a toda costa y aún a pesar de cualquier daño irreversible que pudieran ocasionar, en regular mediante supuestos e hipótesis jurídicas, la vida radicalmente individual de cada ser humano. Y cuando esto sucede, se pretende de forma obsesiva o se logra, el hombre deja de ser un individuo para convertirse en objeto, en eslabón jurídico como herramienta del Estado para el control social. Pareciera que la intención del Estado (opresor) es convertir a todos los seres humanos en sujetos; no en personas sino en personajes de una realidad ficticia y cruel, en miembros de una película violenta orquestada únicamente para dar vida a sus intereses personales y económicos (que no los intereses de la colectividad, que es la suma de todas las individualidades).

No debe perderse nunca de vista que sujetos del derecho son sólo las personas en sentido estricto y sus relaciones con los demás entes susceptibles de derechos y obligaciones; la individual de todo ser humano, nuestra vida única e intransferible, nuestra existencia radical e intrínseca, auténtica personalidad biológica y psicológica, es una cualidad que el Estado y cualquier otra forma de poder político tiene la obligación de respetar y garantizar. El derecho a ser personas no jurídicas, a ser personas en sentido amplio, a ser únicamente individuos y no objetos de las relaciones jurídicas abstractos de todo sentido humano y la garantía que tenemos de ser no personas de derecho, debe ser recuperada. Y aqui estriba la verdadera libertad del ser humano. Si es necesario, esta garantía deberá ser arrebatada.

viernes, 26 de noviembre de 2010

últimas de ese lente.

De forma tranquila y resignada me despedí internamente de ella. Violentada por aquel que disfruta de ser, incluso, el amante de lo ajeno. Esta Fujifilm Finefix me fue arrebatada y ya no será usada (al menos no por mí.) De cualquier forma, como todo y cualquier objeto en la vida, nada dura para siempre. Lo que me queda fue lo que aprendí de esta cámara, todo lo que le movía una y otra vez tratando de descubrir eso que sería el puente que me acercara a la fotografía. Tantos y tan pocos viajes en los que partició y de los que fue parte, tanto que fue maltratada y tan celosamente que era cuidada y valorada. Tonos, filtros, composiciones, sobreexposiciones, movimientos, experimentos, detalles, ensayos y errores... se hizo lo que tenía que hacerse. "La Finepix", como fue bautizada, cumplió exactamente con la función que debía cumplir, y ahora sólo queda disfrutar un poco de lo que su diafragma me permitió capturar.

En la siguiente serie y por partes, lo último que se dibujó digitalmente en la pantalla y que después pudo ser copiado a las laberínticas carpetas que contienen mis fotos. Lo último restacable de 'La Finepx' fue la serie: "El panteón de los gringos" que en siguientes posts comparto.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Nuevos rumbos

Han pasado ya un par de ocasiones que me preguntan si sigo escribiendo. En parte en este espacio publicaba lo que en ocasiones redacté, aunque este blog también fue utilizadao para postear diversas cosas. Y la realidad es que sí, he dejado de escribir, o por lo menos ya no sostengo la misma producción de textos que hace algunos años y quiza sea esa la razón por la que tengo en relativo abandono esta página.

Precisamente hoy pensaba sobre todo esto y me di cuenta de que ya no escribo igual, ya no digo todo con palabras, ya no todo lo que veo, siento o pienso queda plasamdo con pluma en papel. Me he ido poco a poco metiendo a descubrir la inmensa cueva de la fotografía y sus luces y enfoques, y sus claroscuros y sus detalles, que últimamente he pasado más tiempo captando imágenes que tomando nota de lo sucedido.

Y como me rehúso abruptamente a olvidar este portal que ha sido una válvula de escape, pues he decidido darle a este blog el nuevo rumbo que ofrecen las imágenes; postear más fotos como mero contenido en vez de que formen parte de un simple diseño: voy a darme (y de paso, les comparto) fotografía para saborear, aderezada de letras y música para beber.

He aquí, pues, el nuevo rumbo del blog.

martes, 9 de noviembre de 2010

Abandono

Que abandonado tengo este espacio. Creo que se me ha escapado un poco la inspiración. A veces me da por escribir y cuando me siento a hacerlo, otros pensamientos y detalles a mi alrededor me distraen. Al final termino haciendo un texto que se queda en borrador y que posteriormente, y casi con seguridad, será borrado.

He querido incluso cambiarle el concepto a este blog, hacerlo más visual, más fotográfico y menos lírico; es cuestión solamente de enfoques. Al final de cuentas, termina quedándose tan sólo en una idea.

En realidad no quiero abandonar esto, aunque no estoy completamente seguro de saber cómo podría mantenerlo activo. Habrá que pensarlo mejor.

miércoles, 4 de agosto de 2010

Nobody said it was easy...

Durante muchos días me hice creer a mi mismo que sería una desición fácil. En realidad se me ha complicado bastante y eso que apenas han pasado horas contadas, un par de días... (Ella me diría: "Ni aguantas nada..." Ja!) Es dificil tener a las personas que uno más quiere lejos, en otros continentes, en otros países, a muchas horas de distancia, enterrados bajo tierra... Y mantener el contacto con algunos de ellos por msn y/o skype =/ A veces pareciera una ilusión. Pero uno mantiene las cosas en el mejor estado posible porque se sabe que allí, en esa relación, en esa amistad, en esa reciprocidad, en ese baile inmenso de las emociones, unos cuantos minutos, unas cuantas horas de conversación larga y pausada y gestos inexplicables, y abrazos y risas y miradas y compañía y llanto injustificado y confesiones desastrozas valen la pena la espera de todo el tiempo que sea necesario.

Pero, que ocurre cuando todo eso se va consumiendo poco a poco? Que pasa cuando empieza todo a convertirse en ruinas (de lo que alguna vez fue un templo, un espacio sagrado donde reinaba la armonía)? El tiempo y la distancia tambien erosionan las relaciones. Y me topo a mí mismo dándome cuenta de que no soy ya para nada lo que alguna vez fui, lo que quisiera ser. En vez de risas hay molestias; en lugar de emociones, hay abstinencia de compartirlas; en lugar de confianza hay deshonestidad; en vez de cariño hay rechazo... Uno llega a sentirse reralmente mal de pensar que podría ser la causa de los malestares y desestabilidades de una persona a la que se ama. Y quiza en circunstancias como ésta deberíamos aprender a decidir la permanencia o la ausencia, la lejanía, la inactividad, la ruptura de la comunicación. Qué caso tiene prolongar una miseria?

Quién puede decir qué es mejor? Quizá sólo el tiempo, quizá sólo el tiempo dirá si la desición fue la correcta. Yo logro comprender que esto se trata de una apuesta. Apostar al bienestar, apostar a que las cosas sean mejores, a que los eventos sean más placenteros, a que la vida (en general) sea mejor, sin la carga de ese "amigo" que ya no te hace sentir bien, que ya no te aporta nada. No hay ninguna necesidad de aferrarase a algo que se está hundiendo.

Uno siente cuando estorba. No hace falta que nadie nos lo diga, que nadie nos señale cómo y por qué es que estamos estorbando, uno lo siente, lo sabe, lo percibe con toda claridad. Una razón más para decidir alejarse. Por un lado, dejas de estorbar y por otro, te evitas el desagrado de darte cuenta de que ya no eres nadie para esa persona que alguna vez te quiso tanto. Existe una razón por la que "A" es parte de la vida de "B"; existe una razón por la que "C" y "D" mantienen una relación en completa armonía, honesta, recíproca, llena de confianza y cariño... De igual manera existe un motivo por el que "C" y "R" (por decir..) intentarán estar juntos tantas y tantas veces sin lograr realmente lo que sus vidas quieren. Existen razones por las que "E" y "F" se pelearán y dejarán de hablar el resto de su vida y obviamente "G" y "J" serán personas intrascedententes el uno para el otro. A "H" y a "V" siempre se les extrañará aunque se sepa que nunca se les podrá volver a ver. Así como existe todo eso, seguramente habrá una razón por la que "M" haya decidido olvidar a "A" y esa razón, no es intrínseca a la desición, sino que formará parte de la vida, de la vida en general: Simplemente así es como tenía que ser. La razón (comprobada) de esa desición vendrá con el tiempo.

Nobody said it was easy... pero es necesario. De lo contrario aquello se hundirá más y más, hasta que terminemos ahogados en el mar de nuestro error.

martes, 13 de julio de 2010

Dos

Venía con la intención de hacer/practicar fotografía nocturna... Estrellas, luna, cielo oscuro, mar oscuro. La primera noche se bubló tanto que no apareció una sola estrella. Las nubes negras amenazaban con soltar una tormenta sobre mí. Me senté a disfrutar de la furia de la naturaleza. Pensándolo bien, nunca había estado acampando solo en la playa a punto de desatarse una tormenta. Fue un regalo.

"Llega como el viento y retírate como un relámpago..."


Uno


Que rápido llega uno a su destino cuando no hay obstáculos mentales que nos lo impidan. En cambio, cuando estamos esperando algo en concreto de la vida, aún a sabiendas de que no es seguro, los caminos se hacen largos y tortuosos.

La espera de algo incierto nos hace difíciles los caminos que recorremos. El ir a un lugar sin saber realmente lo que pasará cuando lleguemos, nos facilita el rumbo.

En ocasiones uno sólo debe buscar un destino; en ese lugar la vida tendrá preparado algo para nosotros.

martes, 9 de febrero de 2010

Encuentro I

Hace cuánto que no escribía? Que no me sentaba a escribir realmente lo que siento (no a transcribir lo que me gusta...) Creo que me había sentido tan alejado de mi últimamente que perdí el pequeño rastro de la 'inspiración' que algún día creí tener y que por momentos me arrojaba destellos de ideas y emociones que en su momento sentí fáciles de desarrollar. Había estado tan alejado de mi y tan concentrado en tantas cosas, en tantas situaciones, en tantas personas, en tanto ajeno a mí que me olvidé de muchas cosas (incluyendo de este espacio que tanto me gusta). Sin embargo, sabía que tarde o temprano, con este pequeño gran viaje, me iba a topar con mí mismo, el 'yo' que sabía que me iba a reclamar atención, reflexión, el replanteamiento de algunas cosas en mi vida, el 'yo' que se pararía inmóvil frente a mi y no cedería hasta no ver rasgos de expresión manifiesta. Ese 'yo' que me viene arrojando pedazos de ideas para masticar y masticar una y otra vez.

Ese 'yo' se ha salido de su jaula y ha estado jugando por allí con mis ideas y mi pasado y mis emociones y me ha torturado la piel tan sólo de pensar en los posibles encuentros (o no sé si llamarlos re.encuentros) que me propone. Me he topado con la posibilidad de redescubrir la música, la música en general, no tanto los géneros musicales y aprender a disfrutar las cosas que ésta puede ofrecer. He recordado que hace mucho tiempo que no escucho a mis grupos favoritos con tanta efusividad que como cuando los conocí por primera vez, o hace cuanto que no añado grupos a mi lista de los favoritos. He pensado en hace cuánto tiempo que no pongo tantísima atención a un detalle, a un requinto, a un bajeo o a una melodía. Me pongo a pensar en que hace ya mucho tiempo que no desmenuzo palabra por palabra las letras de algunas canciones. Hace mucho que no escucho decenas de veces la misma canción tratando de descubrir, sé que inútilmente (o quiza indescriptiblemente), qué es eso mágico que tiene. La música ha marcado mi vida entera, pero aún tengo muchísimo espacio en la piel, en la sangre, en los labios y la columna vertebral que puede ser agradablemente apuñalado por la melodía.

Me he visto ante la posibilidad de explorar ese misterioso e inmenso mundo de las letras que tanto me apasionaba hace algunos años. Un mundo en el que podía devorar libros enteros casi como una plaga. Por el que pude conocer millones de escenarios, miles de estructuras, cientos de personajes extraños, decenas de imágenes mentales que se quedaron tatuadas en mi cerebro. Esa posibilidad de reencontrarme con esta infinita secuencia de vocales y consonantes y signos lingüísticos y acentos, es realmente seductora. Nunca he dejado del todo esta pasión, pero tristemente la he disminuido, inútilmente sustituida por el texto académico o el formato legaloide. Hace algunas horas, mientras viajaba en Bus leía las frases de un libro que me causaron lo que hace mucho no sentía con un texto.. El delicado acomodo de las frases, las palabras tan perfectas y el sentimiento tan familiar que destrozaba toda emoción provocando el lagrimeo casi instantáneo. Ese momento es digno de guardarse, de conservarse, de dejarlo reproducirse enfermamente una y otra vez, de dejarlo crecer. Ese momento sólo se deposita en el cerebro tras haberse comido la piel entera del lector.

Había ya olvidado un poco cuánto me gusta caminar y cómo los pasos de mis botas iban dejando atrás los caminos y dibujando huellas en mi memoria. Siempre he dicho que viajar es una de las cosas más placenteras que yo he experimentado, pero ¿acaso recuerdo por qué dejé de hacerlo? Puedo pasarme horas escribiendo posibles opciones de una pequeña renuncia a estos sueños eternos de recorrer siempre todo, pero el caso ya no es ése, sino reconocer y no dejar que mis pies olviden que esto de caminar y de asombrarme con las formas, los colores, los aromas, los sabores, los acentos, las costumbres, lo cotidiano/no cotidiano; el sentarme a observar, a explorar, a no pensar y a sólo sentir.. eso es algo que me carga de pilas por la vida.. que en cierto modo, con tanta emoción revoloteando en mi estómago, a veces ni siquiera sé lo que es la vida misma. Esto de ir y venir sólo me hace sentir que mis pasos tienen un sentido y un destino y que habrá que descubrirlo. El poder re.en.con.trar.me con mis pasos bajo nuevos suelos me hace también aventurarme a explorar el viaje más significativo, más agreste, complicado y cansado: el de querer conocerme más a mí mismo y comprenderme cada vez menos.

En momentos realmente absurdos uno puede llegar a extrañar cosas insignificantes, de forma increíble uno puede recurrir a la nostalgia o a la tristeza por detalles tan imperfectos, que a veces cuesta trabajo creer que realmente esté ocurriendo. Sin embargo, no queda más que cuadrarse al sentimiento y aprender a disfrutar de sentir lo que se siente; aprender a disfrutar de recordar lo que se recuerda y no querer desviar las ideas, por más que las cosas parezcan (en un primer plano) desastrozas. Cuánto daño puede hacerse uno mismo de querer ir en contra de lo que las conexiones cerebrales dictan... Cuando se extraña hay que permitirnos extrañar; cuando se quiere reír, hay que permitirnos reír; cuando se quiere gritar, hay que hacerlo con los tres pulmones de homínido que no tenemos; cuando se quiere hacer, hay que hacer y deshacer y volver a hacer; cuando se quiere amar, no hay necesidad de reprimirnos esto; cuando se quiere odiar, hay que aprender a odiarse primero a uno mismo. El reencontrarme con la posibilidad de permitirme estar más en contacto con mis emociones y con mis más primitivos deseos, quizá me hará una persona mucho más transparente conmigo mismo y podré verme más fácilmente a través del espejo de mi inconsciencia.

[No quisiera nunca olvidar estas palabras y la sensación que me produce pensarlas, por eso las escribo.. porque sé que en el muro de la inconstancia, la memoria es lo primero que falla]

Barcelona, Esp.
09 . Febrero . 2010